Ningún lugar en la tierra, se asemeja al Tíbet. Por siglos este rincón del planeta fue protegido de la curiosidad extranjera a través de un velo de misterio y leyenda. Fueron pocos los aventureros que emprendieron el difícil y accidentado viaje a lo largo de la meseta Tibetana. Aún hoy en día, pocos son los que consiguen traspasar las barreras impuestas por la República Popular china para aquellos que desean ingresar al "país de las nieves eternas". Actualmente, el futuro del Tíbet es un misterio.
Tíbet, conocido como "el techo del mundo", se localiza en el corazón del Asia Central en la meseta más extensa y alta del mundo. Durante el verano sus llanuras se cubren de pastizales y flores silvestres, mientras que en el invierno todo signo de vida se esconde esperando el calor de la primavera. Su geografía y bellezas naturales hacen del Tíbet una de las regiones más hermosas del planeta.
Parece difícil comprender como el hombre puede habitar tan elevadas alturas. Sin embargo, por más de 4000 años los tibetanos han poblado el Tíbet. Sus vidas, marcadas física y espiritualmente por la dureza de las condiciones del terreno, son inspiradas por un profundo deseo de vivir, un cariño y respeto a la tierra, así como una enorme devoción por su religión y costumbres.
Definitivamente, el aspecto más fascinante del Tíbet es su cultura, la cual se extiende en el remoto pasado y es una interesante y original fusión de religión, política y sociedad.
Desafortunadamente desde la invasión comunista china en 1950, la gran mayoría de sus invaluables tesoros artísticos, literarios y arquitectónicos han sido destruidos. Constantes conflictos políticos amenazan también la sobrevivencia misma del pueblo tibetano, así como de su particular estilo de vida.